Inmaculada Concepción de María

"La Santísima Virgen María fue preservada

inmune de toda mancha de culpa original,

en el primer instante de su concepción,

por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente,

en atención a los méritos de Jesucristo,

salvador del género humano."

(S.S. Pío IX, "Ineffabilis Deus")

 

La Inmaculada Concepción se refiere al fruto

del vientre humano de Santa Ana, María,

también hija de un padre humano, San Joaquín.

A diferencia de la maternidad virginal de María,

en donde el fruto bendito de su vientre,

Jesús, es de orden sobrenatural,

Santa María es hija común y corriente de sus padres.

 

La Virgen María es eximida del pecado original antes de que obrase efecto alguno sobre ella,

ya que recibió la santa gracia desde el mismo instante en ser creada por Dios.

El pecado original no fue removido por el bautismo, como ocurre comúnmente,

sino que nunca estuvo en su alma; se le confirió un estado de santidad original,

aunque no fue eximida del padecimiento del dolor o las enfermedades.

 

 

Cuando el ángel Gabriel le nombra "llena de gracia"

se refiere precisamente a su "Inmaculada Concepción".

El saludo angélico nos dice de María que es una mujer

originalmente bienaventurada de santa gracia por el Señor.

"Llena", porque también, por la misma y completa gracia,

es apartada del pecado en su propia vida personal.

 

La santidad de María,

de la que fue agraciada

desde el primer instante de su concepción,

viene de su propio Hijo Cristo.

 

 Ella es redimida en atención a los méritos de su Hijo.

El Padre la ha bendecido más que a ninguna otra persona creada,

la ha elegido desde la creación del mundo

para ser Santa e Inmaculada.

Eva, aún siendo una creación "inmaculada",

cayó en la desgracia del pecado,

arrastrando a toda su descendencia (la humanidad).

María es inmune a caer en el pecado,

por eso se la representa pisando la serpiente,

esa misma que arrastrándose fue acechanza

para los hijos de Eva, desde la Caída.

La historia de la evolución de la doctrina de la Inmaculada

comienza en la antigüedad, pero fue recién en el siglo XIX

que se instauró el día de la "Inmaculada Concepción de María"

el 8 de Diciembre, mediante el dogma del Papa Pío IX,

contenido en la Carta Apostólica de 1854 "Ineffabilis Deus".