EL SANTO ROSARIO

EL AVE MARÍA

El Ave María tiene origen bíblico.

La 1ª parte del Ave María -que es una alabanza salutatoria- está presente en el Evangelio (San Lucas)

y se haría una Oración de uso común durante la Edad Media.

Esta primera parte ilustra dos hitos en la vida de María y del Cristianismo:

* El Saludo angélico de la Anunciación *

"¡Alégrate! ¡Llena de gracia, el Señor está contigo!" (Lc 1,28)

y   * La Bendición de Isabel *

"¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!" (Lc 1,42).

La 2ª parte -nuestra petición de intercesión-

en cierto modo también aparece en la Biblia, pero irá puliéndose,

al transcurrir los siglos, en su forma literaria completa.

 

En "La Visitación",

que es un maravilloso encuentro entre dos primas,

Santa Isabel dice a Santa María: 

"¿Y de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?"

 

En el "Tratado sobre el Evangelio de San Lucas" se afirma

que Isabel reconoce que no hay un mérito humano,

sino de la gracia divina.

San Ambrosio, autor del Tratado,

analiza esta paradigmática expresión de Santa Isabel:

"¿De dónde a mí?, es decir,

¿qué felicidad me llega que la Madre de mi Señor viene a mí?

Yo reconozco que no tengo nada que esto exija. ¿De dónde a mí ?

¿Por qué justicia, por qué acciones, por qué méritos?

No son diligencias acostumbradas entre mujeres que la Madre de mi Señor venga a mí.

Yo presiento el milagro, reconozco el misterio:

la Madre del Señor está fecundada del Verbo, llena de Dios".

El comienzo, "Dios te salve María", aparece en el Misal Romano (hacia el año 650)

 como la antífona del ofertorio del 4° Domingo de Adviento.

Hacia el siglo XII se difunde en Occidente la práctica de recitar el Ave María, aún sin la forma definitiva.

El "Santa María Madre de Dios", que precede al pedido, se incluye a mediados del siglo XV,

así como el "Jesús" (remate de la primera parte) y  el "Amén" final completaron la Devoción a finales del siglo.

Es, pues, en esta época donde se consuma la Oración a Nuestra Madre

y es también cuando comienza a hacerse universal la costumbre de recitarla.

Aquel Saludo originario del Arcángel se completó entonces en el AVE MARÍA.

EL ROSARIO

Rosario significa "rosaleda", o sea "lugar de rosas", rosarium en latín, de donde proviene.

Las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos,

iban vestidas de gala y con coronas de rosas, como símbolo de alegría y de entrega a Dios.

Los cristianos, cuando todo terminaba, juntaban las coronas y, por cada rosa,

dedicaban una oración por el eterno descanso del alma de las mártires.

Se sabe que alrededor del año 800 D.C.

ya se recitaban los 150 Salmos en los monasterios.

Quienes no sabían leer, comenzaron a sustituír los Salmos

por el rezo de 150 Pater o 150 Avedivididos en tres grupos de 50,

Oración llamada "Salterio de Pater" o "Salterio de Ave".

El Salterio Mariano aparece documentado con anterioridad

a Santo Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de Predicadores.

Sin embargo, fue Santo Domingo quien  utilizó

el Rosario con una finalidad evangelizadora.

Si bien los monjes cartujos también fueron precursores

en la Oración del Salterio de la Virgen, fue a través de la

Orden de Santo Domingo que esta devoción inicialmente particular

se convertirá en una oración eclesiástica universal. 

 

Nuestra Señora

apareció a Santo Domingo con un Rosario en la mano

y le enseñó a recitarlo para que lo predicara por todo el mundo:

 "Querido Domingo,

¿sabes qué arma posee la Santísima Trinidad

para reformar el mundo?"

... El arma siempre ha sido el Salterio Angélico,

que es la piedra fundamental del Nuevo Testamento.

Por lo tanto, si quieres llegar a las almas endurecidas

y ganarlos a Dios, predica mi Salterio".

 

Santo Domingo instauró la costumbre del rezo

porque pensaba que sólo un discurso (homilía)

no basta para convertir, por más brillante que fuera.

A mediados del siglo XIV se comienza a popularizar la institución del Rosario asignada a Santo Domingo,

divulgación atribuída a la constancia de fray Alain de la Roche.

En 1460, el fraile Alain de la Roche, superior de los Dominicos, experimentaría también una aparición,

en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pedían que continuara el rezo del Santo Rosario.

 

 

A comienzos del siglo XIV el cartujo de alemán Henri de Kalkar,

presunto autor verdadero de "De la imitación de Cristo"

[-De Imitatione Christi- (Thomas Kempis, 1505)],

propuso una subdivisión en el Salterio de las Ave,

dividiéndolo en 15 decenas,

intercalando entre decena y decena el rezo del Pater.

A esta Oración se le llamó "Salterio de la Virgen".

La simple repetición en forma de letanía del Pater y del Ave

no incluía todavía la meditación de los misterios.

 

En las primeras décadas del siglo XV, Domingo de Prusia,

cartujo de Colonia, propuso a los fieles una forma de Salterio Mariano

en el cual el número de las Ave se reducía a 50,

pero a cada una de ellas se le añadía una referencia verbal explícita

a un suceso evangélico a modo de cierre en cada Ave María.

Estas referencias verbales fueron formalizadas por

propio Domingo de Prusia.

Catorce se referían a los Inicios de la Vida de Cristo,

seis a su posterior Vida Pública,

veinticuatro a su Pasión y Muerte

y seis a su Glorificación y a la de Su Madre María.

A Domingo de Prusia se atribuye, entonces, la forma renovada

de Salterio Mariano que luego será el Rosario "moderno".

 

 

Contemporáneo de Domingo de Prusia,

el ya citado dominico Alain de la Roche (1428-1478)

difundió extraordinariamente el Salterio Mariano,

que comenzó a llamarse "Rosario de la Bienaventurada Virgen María".

El mismo Alain de la Roche hablaba de “Rosario viejo” y “Rosario nuevo”,

para distinguir entre el Salterio de las Ave

y el Salterio que incluía la meditación de los Misterios

(que eran tres: EncarnaciónPasión y Muerte de Cristo;

Gloria de Cristo y María).

En 1521 el dominico Alberto Castellano

redujo estos misterios, escogiendo los 15 principales

para la meditación del Salterio Mariano,

como simples comentarios a lo largo de la recitación.

La forma de rezar el Rosario creada por Alain de la Roche y Alberto da Castello, se impuso gradualmente entre los devotos.


El primer Papa en tratar firmemente el asunto del Rosario fue San Pío V.

Junto con el Papa León XIII (del Siglo XIX), se los designa como "Papa del Rosario".

El Papa Pío V perteneció a la orden de los padres dominicos,

que por siglos fueron los grandes propagadores del "Salterio de la Bienaventurada Virgen María".

Su Santidad San Pío V definió el Rosario así: 

"Un modo piadosísimo de oración y plegaria a Dios, modo fácil al alcance de todos,

que consiste en alabar a la Santísima Virgen repitiendo el Saludo Angélico por ciento cincuenta veces,

tantas cuantos son los salmos del salterio de David,

interponiendo entre cada decena la Oración del Señor (Padre Nuestro),

con determinadas meditaciones que ilustran la vida entera de Nuestro Señor Jesucristo".

Esta concepción del Santo Rosario del Papa Pío V se plasma en la Constitución Apostólica del año 1569

Consueverunt Romani Pontifices,

donde se aclara que Santo Domingo creó y luego propagó por toda la Iglesia

el Rosario o Salterio de la Santísima Virgen María,

que consiste en honrar a la Santísima Virgen por la recitación de 150 Ave María (tantos como los Salmos de David),

añadiendo a cada decena la Oración del Señor y

la meditación de los misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo.

 El 7 de octubre de 1571, en la batalla naval de Lepanto,

los cristianos vencieron a los turcos confiando en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen.

El Papa Pío V pidió que se rezase el Rosario y al conocer el resultado positivo,

instituyó la fiesta de "Nuestra Señora de las Victorias".

 

Más tarde el Papa Gregorio XIII denominó a la fiesta como

"Nuestra Señora del Rosario"

 y determinó que se celebrara el primer Domingo de Octubre.

En la Bula Monet Apostolus (1573),

que instituyó la solemnidad del Santo Rosario,

el Papa Gregorio XIII recuerda que Santo Domingo,

con el fin de obtener la ayuda de la Santísima Virgen,

instituyó esta práctica piadosa.

Benedicto XIII

En 1724,

debido a dudas en la atribución del Rosario a Santo Domingo,

El Papa Benedicto XIII pidió que se estudiara la cuestión.

Quien luego sería Benedicto XIV, Próspero Lambertini,

terminó con las objeciones.

Benedicto XIV


En 1726, Benedicto XIII dijo:

"María recomienda a Santo Domingo la predicación del Santo Rosario a las personas,

dándole a entender que esta oración sería un auxilio excepcionalmente eficaz contra las herejías y los vicios".

 

León XIII, designado como el "Papa del Rosario",

promulgó varias cartas encíclicas y apostólicas sobre el Rosario.

El 1º de Septiembre de 1883, en la Carata Encíclica Supremi Apostolatus Officio,

el Papa León XIII explica que en la oración del Rosario:

"... se recuerdan por su orden sucesivo los misterios de nuestra salvación

y en este ejercicio de meditación se incorpora la mística corona,

tejida de la salutación angélica, intercalándose la oración dominical

a Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo".

Concluye con la exhortación a que en todo el mes de Octubre se rece al menos una parte del Rosario

y las letanías Lauretanas en las iglesias curiales y en los templos dedicados a la Virgen.

También indica las indulgencias concedidas a los fieles que practiquen esta devoción.

Subraya la eficacia extraordinaria de esta Oración rezada con alma pura y devoción,

para obtener del Padre celestial, en Cristo y por intercesión de la Madre de Dios,

protección contra los males más graves que puedan amenazar a la cristiandad

y conseguir así los supremos bienes de la justicia y la paz entre los individuos y entre los pueblos.

Acentuando todo lo expresado en esta Encíclica y exhortando otra vez al rezo del Santo Rosario,

el Papa León XIII publica al año siguiente la Carta Encíclica Superiore Anno.

Con la intención de que el rezo se transforme en un hábito, la Encíclica dice:

"... se conserve la piadosa y devota costumbre de rezar el Rosario de la Virgen María,

principalmente porque esta Oración esta compuesta de modo que nuestra mente recorra

todos los misterios de Nuestra salvación, y es muy provechosa para fomentar el espíritu de piedad."

 

En la Carta Encíclica de 1951

Ingruentium Malorum,

sobre el Rosario y la Familia,

el Papa Pío XII dijo:


"¿Qué plegaria, en efecto, más idónea y más bella

que la oración dominical y la salutación angélica,

que son como las flores con que se compone esta mística corona?

A la oración vocal va también unida la meditación

de los sagrados misterios, y así se logra otra grandísima ventaja,

a saber, que todos, aún los más sencillos y los menos instruidos,

encuentran en ella una manera fácil y rápida

para alimentar y defender su propia fe.

Y en verdad que con la frecuente meditación de los misterios,

el espíritu, poco a poco y sin dificultad,

absorbe y se asimila la virtud en ellos encerrada,

se anima de modo admirable a esperar

los bienes inmortales y se siente inclinado, fuerte y suavemente,

a seguir las huellas de Cristo mismo y de su Madre."

En la Grata Recordatio (1959),

Encíclica sobre el rezo del Santo Rosario, el Papa Juan XXIII dijo:

"Es una muy excelente forma de oración meditada,

compuesta a guisa de mística corona, en la cual las oraciones del 'Padre Nuestro', del 'Ave María' y del 'Gloria' se entrelazan

con la meditación de los principales misterios de nuestra fe, presentando a la mente tanto la doctrina de la Encarnación

como de la Redención de Jesucristo, nuestro Señor."

 

El la Homilía del 2 de Octubre de 1983, el en ese entonces Papa,

San Juan Pablo II, dijo:

"... En las palabras del saludo angélico a María, comienzan a desvelarse

todos los misterios en que tendrá cumplimiento la redención del mundo,

misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

Igual que en el Rosario...

... Su acto de meditación en el momento de la anunciación,

abre el camino a nuestras meditaciones

durante el rezo del Rosario y gracias a éste."

 

 

En el Ángelus del 2 de Octubre de 1983, el Sumo Pontífice agrega:

"... La plegaria del Rosario es oración del hombre en favor del hombre:

es la oración de la solidaridad humana, oración colegial de los redimidos,

que refleja el espíritu y las intenciones de la primera redimida, María, Madre e imagen de la Iglesia;

oración en favor de todos los hombres del mundo y de la historia, vivos o difuntos,

llamados a formar con nosotros Cuerpo de Cristo y a ser, con Él, coherederos de la gloria del Padre."

Cita del Ángelus del 9/10/83:

"... al considerar los elementos contemplativos del Rosario, esto es,

los misterios en torno a los cuales se desgrana la oración vocal,

podemos captar mejor por qué esta guirnalda de Ave ha sido llamada "Salterio de la Virgen".

Igual que los Salmos recordaban a Israel las maravillas del Éxodo y de la Salvación realizada por Dios,

y llamaban constantemente al pueblo a la fidelidad, a la Alianza del Sinaí,

del mismo modo el Rosario recuerda continuamente al pueblo de la Nueva Alianza

los prodigios de misericordia y de poder que Dios ha desplegado en Cristo en favor del hombre,

y lo llama a la fidelidad respecto a sus compromisos bautismales.

Nosotros somos su pueblo, Él es nuestro Dios."

 

Asimismo, en el Ángelus del 6 de Noviembre de 1983 el Santo Papa Juan Pablo II dijo:

"Así es que, en los Misterios del Santo Rosario contemplamos y revivimos los gozos,

dolores y gloria de Cristo y su Madre Santa, que pasan a ser gozos, dolores y esperanzas del hombre."

El 16 de Octubre de 2002, día del 24° aniversario como Sumo Pontífice, el Papa Juan Pablo II presenta

la fundamental Carta Apostólica acerca del Santo Rosario Rosarium Virginis Mariae,

donde agrega los 5 Misterios "Luminosos" (sobre la vida pública de Jesús):

1. Bautismo en el Jordán

2. Autorrevelación en las bodas de Caná

3. Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión

4. Transfiguración

5. Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del Misterio Pascual

 

También sugiere el nuevo orden de los Misterios:

Lunes y Sábado: Gozosos

Jueves: Luminosos

Martes y Viernes: Dolorosos

Miércoles y Domingo: Gloriosos

 

Es la primera reforma del Rosario desde Santo Domingo,

por lo tanto subraya la actualidad e importancia de rezar el rosario.

 

San Juan Pablo II declaró en esta Carta Apostólica el "Año del Rosario"    (2002 - Octubre - 2003).

(Rezar el SANTO ROSARIO en línea)

El Rosario Misionero

El Rosario Misionero tiene como finalidad la intercesión de María,

por la paz del mundo y la conversión de todos los hombres, mediante el rezo.

Es una oración mariana universal y misionera.

Está dividido, al igual que el Rosario tradicional, en cinco misterios,

en cada uno de los cuales se pone como intención a uno de los cinco continentes.

Cada decena de cuentas, de las que consta cada misterio, es de un color diferente

y representa a uno de los continentes del planeta.

1° Misterio, de color verde, se reza por

África

2° Misterio, de color rojo, se reza por

América

3° Misterio, de color blanco, se reza por

Europa

4° Misterio, de color azul, se reza por

Oceanía

5° Misterio, de color amarillo, se reza por

Asia

A mediados del siglo XX el obispo norteamericano,

Monseñor Fulton J. Sheen,

ideó el ROSARIO MISIONERO con el fin de ofrecer

un material práctico para orar por las misiones y los misioneros.

El Rosario Misionero enfatiza

la universalidad de la Devoción histórica Mariana,

uniendo la contemplación

de los misterios de la Vida de Jesucristo y de Santa María

con la oración por las necesidades de los misioneros

y los trabajos de evangelización en cada continente.

En 2012 fue declarado por el Vaticano "Venerable Siervo de Dios".

 

Alocución de Monseñor Sheen acerca del Rosario Misionero:

 

"Cada una de las cinco decenas es de un color diferente.

Representan las cinco partes del mundo desde el punto de vista misionero.

Una decena es verde, y representa al África, por recordarnos sus selvas vírgenes.

La segunda decena es de color rojizo, representación de América, poblada primitivamente por los "Pieles Rojas".

La decena tercera es blanca, simboliza a Europa, cuyo padre espiritual es el Blanco Pastor de la Iglesia.

La decena cuarta es azul, en recuerdo de Australia y de las islas de Oceanía

diseminadas en las azules aguas del Pacífico.

La quinta es amarilla, por el Asia, la tierra del Sol Naciente, la cuna de la civilización.

Al terminar de rezar con ese Rosario, se habrá dado la vuelta al mundo,

abrazando a todos los continentes, a todos los pueblos, con la oración.

Naturalmente que no es necesario poseer uno de estos rosarios para rezar por el mundo.

Se puede rezar por esa intención sirviéndonos de nuestro habitual Rosario.

Sin embargo, nuestro Rosario tiene esta triple ventaja:

cada color recuerda la parte del mundo por la que se ofrece la decena.

En segundo lugar, responde al requerimiento de la Virgen de Fátima de rezar por la paz del mundo.

Y en tercer lugar, ayudará al Padre Santo y a la Congregación de la propagación de la Fe,

material y espiritualmente, en la asistencia de los territorios misioneros del mundo.

El mundo cambiará cuando cambiemos nosotros.

Pero nosotros no podemos cambiar sin oración y, para tal efecto, el Rosario es incomparable."

El Papa Juan XXIII adoptó el Rosario Misionero y lo rezaba todos los días:

"Como Papa debo orar por la humanidad entera y lo hago al rezar el Santo Rosario Misionero;

la primera decena por África, la segunda por América, la tercera por Europa,

la cuarta por Oceanía y la quinta por Asia."

Cómo rezar el

Rosario Misionero


En 1990 el Papa Juan Pablo II expresó

en la Carta Encíclica Redemptoris Missio:

"Todos los cristianos son corresponsables de la actividad misionera.

La participación de las comunidades y de cada fiel

en este derecho-deber se llama cooperación misionera"...

..."La Oración debe acompañar el camino de los misioneros

para que el anuncio de la Palabra resulte eficaz

por medio de la Gracia Divina."